Trabajo esta pieza desde la relación entre el cuerpo y aquello que lo atraviesa sin ser visible del todo.
La mano aparece como un gesto abierto, receptivo, sosteniendo o invocando una forma de energía que no se define completamente. Ese “sol” no es un objeto, sino una presencia: algo que se percibe más que se ve.
Me interesa ese punto donde lo físico y lo intangible se encuentran. La línea actúa como un recorrido, una continuidad que conecta el gesto con el espacio, mientras que el color introduce una vibración más emocional.
Entiendo este lienzo como una exploración sobre la percepción interna, sobre aquello que habita en nosotros sin forma fija pero que, de alguna manera, nos guía y nos atraviesa.
Tamaño: 35×15 cm
Trabajo esta pieza desde la relación entre el cuerpo y aquello que lo atraviesa sin ser visible del todo.
La mano aparece como un gesto abierto, receptivo, sosteniendo o invocando una forma de energía que no se define completamente. Ese “sol” no es un objeto, sino una presencia: algo que se percibe más que se ve.
Me interesa ese punto donde lo físico y lo intangible se encuentran. La línea actúa como un recorrido, una continuidad que conecta el gesto con el espacio, mientras que el color introduce una vibración más emocional.
Entiendo este lienzo como una exploración sobre la percepción interna, sobre aquello que habita en nosotros sin forma fija pero que, de alguna manera, nos guía y nos atraviesa.
Tamaño: 35×15 cm